Abril 29, 2005
El triunfo del Ecologismo
Según el último eurobarómetro la mayoría de los españoles colocan la contaminación del agua, la polución atmosférica y las catástrofes ambientales entre sus mayores preocupaciones. Incluso son bastantes más los que confían en los ecologistas(42%) que los que lo hacen en los científicos(32%) en cuanto al medio ambiente se refiere.
Si bien es verdad que la encuesta estará enfocada a conseguir la respuesta "fácil" del encuestado, esa que le permite pensar poco y quedar bien, es cierto que la inmensa mayoría de la población occidental, y sobre todo europea, tiene una inmejorable opinión de los grupos ecologistas. En esta bitácora con algunas otras de Red Liberal somos los únicos que alzamos la voz de vez en cuando para denunciar las manipulaciones, mentiras y en muchos caso verdaderas campañas de coacción que ponen en práctica estos verdaderos grupos antisistema.
Con este panorama es lógica la inmensa popularidad de estos sujetos, pero no deja de ser asombrosa por ello. En apenas unas décadas estas organizaciones se han hecho con una gran influencia en todos los gobiernos occidentales y, lo que es más importante, es los ciudadanos de estos países. Pero no queda ahí la cosa.
Hace unas semanas El Corte Inglés se plegaba a las amenazas de Greenpeace y entregaba a esta organización un informe que avalaba la no utilización en sus productos de alimentos genéticamente modificados. Sumándose así a una larga lista de empresas que ha hecho los mismo. ¿Por qué lo hizo?
Se puede pensar que la entrada de transgénicos en España es tan escasa que apenas hay productos que los contentan entre sus ingredientes y eso haga que para cualquier centro comercial sea más rentable plegarse a la demanda de Greenpeace y así no salir en lista roja(tiene gracia el color) que les señala como malvados fomentadores del cultivo de engendros vegétales que acabaran con al humanidad en la guía que la organización ecologista edita para separar a los buenos de los malos en este tema. Lo cierto es que no tiene sentido hacer esto ya que la dichosa lista no la lee casi nadie y la mayoría de los lectores se olvidan de las marcas que aparecen en uno u otro color. En cambio plegarse a los postulados de una organización tan radical como es Greenpeace si puede ser contraproducente ya que en el futuro los transgénicos serán muy demandados, ya que son los únicos cultivos que pueden competir en un mundo globalizado, y cerrar la puerta a su venta por una simple guía es un error monumental.
De este caso, como de otros muchos, se puede desprender que las organizaciones ecologistas no sólo consiguen intimidar a las empresas con sus campañas de manipulación, en muchos casos consiguen convencerlas de que lo que dicen es cierto, aunque sólo sea en cierta medida, y así mantener, de una cierta forma, un control sobre ellas.
Así que a un gobierno y una sociedad influenciada por los ecologistas hay que sumarles el sector privado, que no puede abstraerse a la influencia que estos grupos tienen sobre los primeros.
De momento nos queda en consuelo que cuando; ya sea un gobierno, un ciudadano o una empresa, tiene que enfrentase al dilema de si debe atender a sus propios intereses o hacer caso a las recomendaciones ecologistas casi siempre se decide por lo primero. Pero cuando el dilema se plantea entre los intereses generales o intereses a difusos a largo plazo y los cuentos ecologistas no pocas veces se deciden por lo segundo de forma incomprensible.
Y ese es el éxito de los ecologistas. Cuando un vendedor de humo consigue un cliente ya ha triunfado, si en vez de uno son miles el éxito es enorme aunque, por el momento, el humo vendido no sea tanto como se querría.