Abril 30, 2005

La prensa, los ecologistas, los políticos y la manipulación de todo lo nuclear.

Estos días he estado publicando varios post sobre la manipulación que realizan los distintos "agentes sociales" sobre todo lo que haga referencia a la energía nuclear. Esta manipulación es conocida en casos como el de Chernobil pero no queda sólo ahí. Todos los meses las organizaciones ecologistas lanzan alarmas injustificadas sobre cualquier suceso que tenga que ver con alguna central nuclear. Los sucesos notificables(averías en su mayoría sin ningún tipo de riesgo) son sus preferencias, pero tampoco se salvan las paradas para recargar combustible, los desmantelamientos de centrales antiguas, las reformas en los equipos, hasta los simulacros son utilizados por estos grupos para rasgarse las vestiduras por el peligro que según ellos conllevan. Estos gritos no son en vano, los ecologistas saben de sobra que los periodistas están dispuestos a publicar cualquier cosa que indique la peligrosidad de la energía nuclear. Ante los gritos lo de los ecologistas, amplificados por los medios de comunicación, los políticos oportunistas de turno aprovechan la ocasión para salir en "defensa" de los ciudadanos y ordenar investigaciones y nuevas normativas, que no por absurdas e innecesarias les impiden quedar bien ante la prensa.

Un ejemplo de esto es lo ocurrido estos dos meses con las aguas vertidas por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Greenpeace lanzó en 8 de marzo una denuncia en la que indicaba que este centro durante la desmantelación que lleva acabo desde el 2003(por cierto provocada por las polémicas montadas por lo ecologistas) vertió entre 90.000 y 148.000 litros de agua con una radiactividad 9,8 veces por encima de lo permitido. Para ello se hizo eco de unas "mediciones" realizadas por una organización vecinal, seguramente un satélite de Greenpeace en la zona.

Rápidamente los mecanismo de propaganda antinuclear se ponen en marcha y el diario El Mundo se hace eco de esta información y le dedica una página entera en su sección de Madrid, además de un artículo de opinión, una especie de editorial, donde exigían transparencia e información a las distintas administraciones.

Para hacerse una idea del tratamiento totalmente demagógico de la información y de cómo la periodista, una tal Carmen Serna, se dedica a repetir lo que dice Greenpeace sin tener el menor conocimiento del suceso del que está hablando reproduzco algunos fragmentos de la información que ofreció El Mundo. Aconsejo que además se comparé la noticia de la versión digital de este diario con la nota remitida por Greenpeace a ver quién encuentra alguna diferencia:

Según la organización ecologista, el Ciemat vertió a la red de alcantarillado madrileña entre 90.000 y 148.000 litros de agua con radiactividad, en junio de 2003 y en mayo de 2004, pudiendo afectar, entre otros, a los trabajadores de la depuradora municipal de La China. Los responsables del centro niegan que se hayan superado los niveles que marca la normativa internacional

La sombra de un vertido radiactivo sigue persiguiendo a la piscina donde se enfriaban los residuos del antiguo reactor nuclear que está situado en Ciudad Universitaria. El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) insiste en que los vertidos al alcantarillado madrileño se hace con una disolución proporcional 10 veces inferior a lo que marca la normativa internacional. Sin embargo, Greenpeace dio ayer la voz de alarma:

El responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, aclaró que en el acta de diciembre de 2003 del Ciemat se recoge que hasta esa fecha se había liberado en la red municipal 90.000 litros de agua radiactiva y que faltaban por desechar 58.000 litros más

Las consecuencias, según la denuncia de los ecologistas, es un trabajador de La China enfermo por una posible exposición a sustancias radiactivas ionizantes y otro empleado, del sindicato de CGT, en la calle por denunciar la situación. Aunque la empresa que gestiona La China certificó el despido del trabajador por llegar reiteradamente tarde, Greenpeace asegura que este cese "habría sido motivado realmente por solicitar medidas" para controlar si se ha detectado en la instalación niveles importantes de radioactividad.
Según los datos que han facilitado los ecologistas, el nivel de contaminación en la red municipal sería de 9,73 veces por encima de lo permitido. Sin embargo, José Luis Díaz, director del Plan de Desmantelamiento de las Instalaciones Nucleares y Radiactivas (PIMIC), niega este dato y explica que "los vertidos se disuelven en agua con la proporción 1:7,5 litros, 10 veces por debajo de lo permitido internacionalmente"

La posibilidad de que existan elementos radiactivos en la depuradora aún no se ha comprobado materialmente. La última visita de la inspección de trabajo aconsejó a la empresa que "no se utilizara para el riego de los jardines internos aspersores, sin respetar las medidas de seguridad de 150 metros de distancia a la zona habitada (...) por posible riesgo de difusión de legionela".

Ahora reproduzco algunos párrafos del "editorial" que le dedican al tema:

Que se investigue hasta el fondo

La solución al dilema es sencilla(...)que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) investigue, mande a sus especialistas al polémico centro para que hagan las mediciones pertinentes y todas aquellas pruebas que clarifiquen definitivamente este grave embrollo. Si es verdad lo denunciado, los ciudadanos tienen derecho a saberlo, tienen derecho también a que se depuren las responsabilidades si las hubiera y tienen derecho, por último, a que se les garantice que no van a volver a producirse fugas que puedan poner en peligro ni su vida ni su salud. Y si no es verdad, también tienen derecho a saberlo para su tranquilidad.La verdad es que el CSN debería intervenir de oficio, sin que nadie se lo tuviera que pedir. Pero más vale tarde que nunca, porque no se puede continuar eternamente con estas polémicas que preocupan a la población. El Consejo de Seguridad Nuclear debe dictar sentencia y Greenpeace y el Ciemat aceptarla sin rechistar. Por el bien de todos.

La propaganda surte efecto y días más tarde el ayuntamiento de Madrid, a petición del grupo comunista IU, exige al gobierno central que le informe sobre las mediciones y desarrolla un programa de seguimiento del desmantelamiento del Ciemat que supongo que le constara a los sufridos contribuyentes de esta ciudad unos cuentos euros más de los ya excesivos impuestos. Esto da una nueva oportunidad a los medios de comunicación para seguir con la demagogia y la tal Carmen Serna le dedica otra noticia al tema, además se vuelve a editorializar sobre el asunto elogiando la actitud del alcalde y lanzando una crítica preventiva contra el Consejo de Seguridad Nuclear(CSN):

El alcalde pretende ahora pasar a la acción y convertirse en parte activa. Para ello, solicitará al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) copia de todos los estudios, pruebas y controles que se han realizado en los últimos dos años sobre los vertidos a la red de alcantarillado de la capital. Con estos documentos, la Concejalía de Medio Ambiente conocerá los datos reales de estos vertidos de agua del reactor nuclear y podrá averiguar si son ciertas las denuncias, tanto de grupos ecologistas como de la propia Izquierda Unidad, de que estos vertidos han sido muy superiores a los inicialmente permitidos. El CSN está obligado a colaborar con el Ayuntamiento. No hacerlo significaría aceptar de hecho que las acusaciones de vertidos masivos que se llevan haciendo desde hace mucho más de dos años son lamentablemente ciertas. Además, la ciudadanía merece estar verazmente informada sobre la seguridad o inseguridad de una instalación que está situada muy cerca del corazón de la capital.

Pues bien, el CSN no sólo colaboró con el ayuntamiento, le remitió un informe(PDF) donde deja totalmente en ridículo las denuncias de Greenpeace tan sólo con un párrafo:

La radiactividad presente en el agua de piscina del reactor se debe a la presencia de Cs 137 y de tritio H-3. La concentración de Cs-137 en está en torno a los 75 Bq/l, valor inferior al límite de concentración derivada del límite de dosis al público en agua establecido en el Reglamento de protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes de 2001 para dicho radioisótopo (117 Bq/l). La concen-tración del H-3 es del orden de 3.500 Bq/l, sensiblemente inferior a los 84.600 Bq/l, límite de concentración derivada en agua para dicho radioisótopo.

Si esto no fuera suficiente especifica las fechas de los vertidos, que se hizo de forma escalonada durante un año se diluyeron en una proporción de 1:7, es decir cada litro de agua de la piscina de diluyo con seis litros de agua normal.

Además da información precisa de todas las mediciones hechas, tanto por el CSN como por otras instituciones, en diferentes puntos por donde pasó el agua vertida. Estos incluían un punto de muestro en la China, lugar donde, según Greenpeace, un trabajador había sido despedido por denunciar la radiación en las aguas y donde otro había enfermado a consecuencia de esta radiación.

En la tabla que aporta el CSN se puede observar que no hay ninguna variación entre la radiación de las aguas antes y después del vertido, con lo que queda perfectamente claro que la denuncia de Greenpeace era totalmente falsa.

Tabla que muestra  la concentración de actividad de los índices alfa y beta total y de espectrometría gamma, así como de concentración del tritio H-3 en los distintos puntos de muestreo por los que paso el agua vertida


La noticia de que las aguas que vertió el Ceimat no fueron ningún peligro para la salud deberían haber alegrado a los ecologistas, a los periodistas y a los políticos y estos tendrían que haber proclamado a los cuatro vientos que la población estaba a salvo y que nadie debería preocuparse más por ello. Pues no, a fecha de hoy El Mundo todavía no ha publicado los datos del CSN que demuestran que las informaciones que publicaron con anterioridad son falsas. Greenpeace no ha vuelto a hablar del asunto y los políticos, una vez conseguido el titular, ya no prestan atención a la historia.

Lo cierto es que la denuncia era tan absurda que jamás tuvo que llegar a los periódicos, las aguas de la piscina ni siquiera presentaban una radiación que superará los límites legales. Una simple llamada a los responsables de este centro hubiera bastado desmontar todo este asunto antes de hacer el ridículo. Pero es más, según el editorial de El Mundo si la noticia era falsa los ciudadanos tenían "derecho a saberlo para su tranquilidad". La pregunta es evidente: ¿Cómo van a saberlo si nadie les informa de que no era verdad?¿De que sirve que el CSN investigue y presente un informe si después nadie lo va a publicar si no dice lo que los periodistas quieren?

Todo esto, que a cualquier ciudadano que aprecie la verdad le producirá asco y vergüenza, es el tratamiento normal que tiene toda la información relacionada con la energía nuclear.

Que a nadie le sorprenda que se inventen decenas de miles de muertos en Chernobil cuando son capaces de inventarse un muerto por el vertido de aguas que ni siquiera eran radiactivas y que encima fueron diluidas y perfectamente controladas antes, y durante, el vertido.

Escrito por FP en: Abril 30, 2005 10:06 PM

Comentarios

A esto es a lo que Bjorn Lomborg denominaba en su famoso libro "el ecologista escéptico" masaje de la información. Excelente tu post Fernando.

Enviado por Irómeno en: Mayo 1, 2005 3:43 PM

Buen trabajo.

Enviado por Drow en: Mayo 2, 2005 6:59 PM

Escribe un comentario










¿Recordar información personal?