Noviembre 11, 2006
"Veracidad", que parece "verdad". Una cátedra en descomposición.
Doña Victoria Camps nos da una lección magistral de manipulación mediante verborrea progre. Lo de siempre, los dueños de las palabras son ellos y pueden hacer lo que les dé la gana con ellas. Es lo que podríamos llamar el síndrome de Humpty Dumpty que aqueja a los progres cultos con mucha frecuencia.
Hay síntomas terroríficos de la deriva totalitaria en el caso de Camps. Y hay muchos:
"Que haya un órgano colegiado como el nuestro donde los distintos Consejeros se ponen a discutir cuando hay duda sobre si una información es o no es veraz y que finalmente dictaminen sobre eso, no me parece que tenga que escandalizar a nadie"
Ustedes discutan lo que les dé la gana (dejando aparte que lo hacen con dinero de todos), pero ¿dictaminar? es escandaloso que un rebaño de gárrulos dictamine sobre la veracidad de nada teniendo, como tienen, capacidad sancionadora y de coacción. Si no tuvieran poder simplemente nos molestaría que les paguen dietas, pero no nos escandalizaríamos. Qué vergüenza para una cátedra ligar las palabras "dictamen" y "veracidad", con "sanción" al fondo. ¿Se imaginan a Einstein dictaminando la veracidad de la teoría cuántica? ¿o a Gould dictaminando la veracidad del lamarkismo? o, mejor ¿a Einstein dictaminando sobre la veracidad del trabajo de un lamarkiano y a Gould sobre la de un físico nuclear? Si usted, Doña Victoria, cree que algo es falso, datos y a los tribunales, ¿qué palabro es ese de "veracidad"? ¡Venga ya! Nos tememos qué significado le da a "veracidad". Y, en efecto, es como nos temíamos, nos lo acaba explicando algo más adelante, cuando lo pone "en acción", en un caso concreto, en el que da el sobrenombre al CAC. Paciencia y sigamos, que cuando un intelectual le da por pudrirse lo hace del todo y en todas sus opiniones.
"Como yo veo muy claro que el Consejo Audiovisual es una necesidad, me cuesta entender las críticas y me cuesta entender incluso cuál es la justificación de esas críticas. En parte yo creo que vienen de la ignorancia, de no saber exactamente que es lo que hacen los Consejos Audiovisuales que son autoridades independientes"
Es mentira. No son independientes. Se rigen por el estricto reparto político. Podrá ser independiente algún progre que haya podido engañar al político que le ha puesto, pero nada más y eso no es independencia del órgano. Es mentira que los que lo critican no sepan qué es el CAC. Todos sabíamos que tiene atribuciones sancionadoras y de reparto de frecuencias. No nos insulte.
"Porque sino hay que empezar a imponer sanciones, hacerles advertencias y a la gente esto le gusta poco: le gusta poco autocontrolarse y le gusta poco que le controlen. Creo que las críticas vienen básicamente por esa razón"
Es el horrible paternalismo. Usted sólo es una profesora, Señora Camps, no el padre de nadie. Y menos uno que tenga derecho a pegar palos "por malos" a gente que lleva una empresa, que no está en un puesto mollar de la administración del estado. Es verdad que no les gusta que los controlen comediantes al servicio del poder político como usted y los del rebaño ese.
Preguntada por la polémica del CAC sobre un informe entorno a dos programas de la cadena COPE, La Mañana que dirige Federico Jiménez Losantos y el programa La Linterna que dirige César Vidal, Camps cree "a esta persona (César Vidal) que nos dice que somos un órgano censor me gustaría que me dijera cuando hemos censurado y qué". "Nosotros no hemos censurado nunca nada. Ahí empieza a haber una información que desde mi punto de vista no es veraz", dice Camps.
Aquí es donde nos pone "veracidad" a trabajar. ¿Qué tiene que ver que no hayan censurado todavía nada? Vidal dice que es un órgano censor por la capacidad que tiene de sancionar a los opinadores y de la que usted presume. La amenaza real de la sanción sin el recurso a los tribunales es la que lo convierte en un órgano censor. Y aquí está el cómo usted construye las frases de cátedro mandón: En efecto, Vidal no ha dicho que haya censurado nada el CAC, y ahí usted para avisarle de que se está pasando de la raya, habla de "veracidad" y no de "falsedad" porque en este caso Vidal la machacaría a pleitos. Usted no habla de "verdad", que es cosa razonable y para cuya defensa bastan los tribunales y las leyes de que disponemos, porque si lo hiciera usted estaría en su casa rabiando por no poder amenazar a nadie por el delito o infracción de opinar diferente. Usted habla de una palabra que se parece a "verdad", de "veracidad". Y esa palabra no denota otra cosa que la pura opinión de los enchufados a la cosa pública, la opinión de usted y/o el rebaño con el que pasta. "Veracidad" es cómo llama el CAC a la opinión que emite ("dictamina") sobre las afirmaciones de otros amenazándolos con sanciones. "Falta de veracidad" y no "falsedad demostrada" es la frase que precederá a la sanción. Pero no sé por qué digo esto porque usted lo sabe perfectamente. Pero usted se ha destapado y juega muy mal con las palabras para ser una supercátedra ¡de ética!
La gente normal entiende muy bien las cosas en términos de "verdad" y "falsedad" y les deja los palabros "dictamen" y "veracidad" a los cátedros con afición totalitaria. Por hablar en términos de "verdad" y "falsedad" la gente sintoniza la COPE voluntariamente. Y por la verborrea embustera que usa, a usted no la escucha más que la gente que, por una razón u otra, está obligada a ello. Usted sin el CAC no sería nadie y no se acordarían de usted ni sus antiguos alumnos.
Pero qué mal olor producen las palabras un cátedro cuando se le pudre del todo la ideología.
Comentarios
Felicidades Dodgson.
"Dodgson, antes de coger esa línea de crítica terminológica hay que saberse el artículo 20.1.d de la CE:"
No, ¿pora qué? Doña Victoria se pone a hablar como una profesora para convencernos de lo buena que es la marranada en la que está metida y nos hace todo un sesudo desarrollo del sustantivo que corresponde al adjetivo que remarcas.
Mi punto y el de Vidal es el esquema "dictamen" + "veracidad" + "capacidad sacionadora" (con lo que conlleva de que no necesita de mediación de los tribunales). No sé si está bien explicado, pero ese esquema es escandaloso, siniestro y totalitario y no veo por ningún lado que la cita que das de la ley le de sustento de ninguna manera. Del derecho a recibir información veraz no se establece necesariamente ni un "dictamen" de nadie ni un organismo con capacidad sancionadora que depende directamente del poder político, mejor dicho, de los políticos. Lo más siniestro de entre lo siniestro es la palabreja "dictamen". Como siempre, con los progres lo malo es lo que te cuelan entre la morralla de palabras.
Además ¿me tendría que callar y sería menos totalitaria la afición de la profesora si, por ejemplo, la ley hablara de capacidad de censura del gobierno?
Me lo he evitado en la entrada, pero tengo que reconocer que a esta mujer le tenía cierto respeto respecto a sus ideas. Hasta que me enteré de que estaba en el CAC la tenía como parte de la izquierda decente. Es malo lo que ha dicho, pero desde que dijo sí a los políticos, no es de extrañar que lo acabara diciendo. Esto viene a cuento porque tenemos tú y yo (dicho con cordialidad) a alguien que está en este aspecto, "así, así", aunque, con sinceridad, me gustaría personalmente que estuviera YA en donde debe DEL TODO. Me refiero a Savater.
Si a mí no me tienes que convencer de que el CAC es una porquería (probablemente inconstitucional y en cualquier caso con un tufo censor que tumba de espaldas). Solo digo que no tiene sentido despacharse contra el uso del término veraz, pues ese el que figura en la CE y en las sentencias judiciales al respecto, y lógicamente es el que debe emplear la catedrática. En términos jurídicos, veraz no significa completa fidelidad a lo sucedido, i.e. contar la verdad absoluta, pues la verdad absoluta no es humanamente concebible y por tanto todo es opinable. El sistema judicial tampoco existe para determinar qué es verdad o qué es mentira, sino para probar qué es delito y qué no, y lo determina en términos de certeza ( = conocimiento seguro de algo). La veracidad jurídica solo exige que entre la opinión / noticia y la realidad exista correlación lógica y ausencia de dolo, injurias, etc. Así, p.ej., se han dado algunos casos en que pese a ser cierto lo dicho por el periodista, el tribunal ha estimado injurias o difamaciones y se jodió el invento; y al revés, ha habido cientos de noticias inciertas donde el tribunal no ha estimado intención de perjudicar y ha desestimado la demanda/querella, es decir, ha absuelto a un mentiroso.
En primer lugar, la veracidad sólo es exigible para el caso de la información; no así en el caso de la difusión de pensamientos, ideas y opiniones. Derechos que, por cierto, el legislador estableció en lugar preferente respecto del de información.
En segundo lugar, el Tribunal Constitucional (sentencias 6/1988, 240/1992, 47/2002, 75/2002 y otras) ha interpertado esa veracidad en sentido subjetivo; es decir, basta con que el informante haya actuado con diligencia, fundamentalmente contrastando la información de forma adecuada a las características de la noticia y a los medios disponibles. Según dicho tribunal, exigir la verdad objetiva dificultaría en extremo, llegando a hacerlo imposible, el ejercicio de la libertad de información.
Por último, las personas --físicas o jurídicas-- afectadas por una información, tienen a su disposición el derecho de rectificación cuando consideren aquella inexacta, siempre que su divulgación pudiera causarles algún tipo de perjuicio. Este derecho está regulado por Ley Orgánica 2/1984.
Entonces, ¿qué coño pinta el CAC en todo esto? Pues ni más ni menos que imponer el silencio a los que se aparten de la verdad establecida por el poder de turno.
Sólo insistir en que la argumentación de Camps es mala, académicamente mala. Con las aclaraciones que hacéis Sin ánimo... y tú, además, está claro que es jurídicamente mala. Tuerce las palabras más todavía de lo que yo pensaba. No dudaba de que crees que sobra el CAC, vaya.
Aún así, creo que los tribunales ponen las cosas en términos de "verdad", Y ALGO MÁS, pero empezando por el de verdad. Es que es inevitable, tú mismo lo haces al final cuando me pones el, digamos, resumen de la jurisprudencia. A la relación que hablas entre lo dicho y la realidad se le llama en filosofía, el terreno de Camps, "verdad" de una sentencia o proferencia. E, insisto, la gente corriente lo entiende así intuitivamente y Camps lo sabe, pero en vez de aclarar, "palabrea" (no hay otro remedio cuando estás en una cosa totalitaria como el CAC, así que el pecado viene de antes). Un catedrático cuando se pone a enredarle las ideas a la gente resulta especialmente desagradable y éticamente muy cuestionable.
El problema es que los derechos fundamentales son derechos frente al Estado, entonces el derecho a recibir información veraz es mi derecho a buscar la verdad frente a la verdad que pueda intentar imponerme el Estado, y esta gente está intentando transformar la bestia parda de la que intenta protegerme la constitución en garante de mi derecho.
Dodgson, antes de coger esa línea de crítica terminológica hay que saberse el artículo 20.1.d de la CE:
«d) A comunicar o recibir libremente información VERAZ por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.»