Noviembre 15, 2006
Alumnos del este.
La capacidad de autocrítica de los integrantes del colectivo de enseñantes es la misma que la de cualquiera de los que ha copado la izquierda, de poca a ninguna. Así, es una especie de lugar común que la culpa de la poca disciplina en las aulas es "de todos", pero empezando por los padres y siguiendo por "la sociedad". Los profesores quedan muy al fondo en una posición, si no cómoda, sí muy llevadera. No hay nada como creerse una cosa para que, henchido de convicción, puedas ir convenciendo incluso a los más culpabilizados. Esto de culpar sin piedad (mírenlo bien en los reportajes de las revistas o los artículos "de fondo" en los diarios, no tienen piedad) tiene ventajas. Machacas a culpas a quien más derecho y, al final, capacidad tiene de llevarte la contraria, en este caso, los padres de los alumnos. Que se enteren de qué va la cosa.
Creo que hay datos de sobra para saber que es falso. El principal culpable es el rebaño de profesores que se han dejado embarcar en el diseño de "ingenieros de almas" que es la LOGSE y su heredera, la LOE. Hay libros que explican a la perfección qué hace culpables a los profesores y el grado de culpa que tienen en este inmenso desastre que es el sistema de enseñanza español. A mi juicio no logran desactivar del todo el mantra progre de que hablaba anteriormente, ese de que "la culpa es de todos". Al fin y al cabo, están en la utopía y los fracasos en conseguirla pueden atribuirse a tantísima gente que o no los entiende y es tibia o está en contra por pura maldad. La LOGSE exhibe, principalmente, buenas intenciones. Yo no me las creo ni harto de vino sabiendo cómo tratan sistemáticamente sin piedad a quien osa plantear, no objeciones, sino tan solo dudas, pero exhibir, exhibe hasta lo obsceno.
Contra los mantras del progrerío lo mejor es ir directo a la base. Una manera es ir contra sus principios, otra son los datos de la realidad. He descubierto uno muy interesante (de un blog muy recomendable) que tiene como protagonistas a los alumnos emigrantes de los países del Este de Europa. Son disciplinados y con buenos hábitos familiares, cosa que reconocen todos los enseñantes, repito, todos. Pueden constatarlo ustedes por su cuenta con bastante facilidad. No obstante, también reconocen todos que se integran en el paisaje de los centros de enseñanza de una manera rápida y magistral. A mi juicio esto es demoledor y definitivo: gente que tiene lo que presuntamente necesita el progrerío del cuerpo de enseñantes, una familia que vigila, educa con buenos hábitos y no es excesivamente permisiva, pero a los pocos meses el alumno está tan echado a perder como cualquier otro. Lo tenemos convertido en un protestón holgazán que cree que todo sale gratis.
Hombre, descargar la culpa a los profesores como grupo es correcto. Pero no se puede insinuar que se lo venían buscando. Si a mi me atracan y golpean no se me puede culpar por formar parte de la sociedad que dió el indulto al atracador