30 de Septiembre 2008
Repetimos. Acusan,
...eso perpetran.
Se viene insistiendo en las diversas bitácoras de RL de lo que a juicio de muchos es escandaloso, la acusación al libre mercado de lo que ha provocado la brutal intervención. Dice Thomas Sowell:
Los congresistas anteriores generaron las instituciones financieras mixtas conocidas como Fannie Mae y Freddie Mac (instituciones privadas con respaldo público e influencia política). Alrededor de la mitad de las hipotecas de este país están emitidas por estas dos instituciones.Tales instituciones –exentas de las leyes que se aplican a las demás instituciones financieras y respaldadas por la promesa implícita de apoyo público con el dinero del contribuyente– son una invitación irresistible a la asunción excesiva de riesgos. Cuando todos estos comportamientos imprudentes estallaron en su cara, Fannie Mae y Freddie Mac fueron adquiridas por el Gobierno, con un coste de miles de millones de dólares para el contribuyente.
Y eso a pesar de que, durante años, el Wall Street Journal había venido advirtiendo de que Fannie Mae y Freddie Mac estaban asumiendo riesgos imprudentes, pero los demócratas y progres en general trataron de minimizar mediáticamente los peligros.
Pero hay que decirlo más, mucho más.
Reconozco que no puedo cuantificar la influencia que ha tenido en la presente crisis esta cosa de los progres jugando con el dinero de los demás (no es magra, de eso estoy seguro), pero desde el punto de vista de la propaganda es fundamental. Es simplemente alucinante que hablen de capitalismo salvaje a modo de insulto para echarle la culpa a la libertad de mercado. Han sido ellos, los progres de todos los partidos lo que se han puesto a llorar por los pobres primero, y a insultar a los protestones de siempre después, para llevar a cabo el enésimo experimento de ingeniería social con todo el poder de coacción de que disponen. Laminan el mercado, intervienen precios y restringen negocios con esas fórmulas de estudiante de la ESO que se usan. La cosa revienta. Y de nuevo, ante un enorme problema causado por ellos, la prevista enorme solución, la "Grand Parade" de esta temporada, convertir lo negro en blanco y lo blanco en negro en cuestión de intervencionismo: la culpa es de las pocas restricciónes, del exceso de mercado.
Y siempre las buenas intenciones como coartada. Es insufrible, mienten hasta con el silencio del alma.
Y los peor parados, los pobres, las mascotas a las que tanto aprecian y tan útiles les son, fracasan con toda el alma.